Por Gladys L. Filo. Médica gastroenteróloga. Htal. Dr. Abel Zubizarreta.

La EC (enfermedad celíaca) es una afección del intestino delgado de niños y adultos que tienen una predisposición genética para padecer la enfermedad que se presenta cuando consumen gluten (proteínas que se hallan en distintos cereales como trigo, avena, cebada y centeno)

En nuestro país se ha evidenciado que aproximadamente  1 cada 167 personas son celiacos. Con una prevalencia en las mujeres de 2 a 1 respecto de los hombres.
La afección se manifiesta de distintas maneras. Hay síntomas digestivos; diarrea; dolor abdominal; distensión abdominal; cólicos; pérdida de peso, también reflujo gastroesofágico, constipación. Hay manifestaciones extradigestivas: anemia; alteraciones en la fertilidad y en el ciclo menstrual; caída del cabello; enfermedad de la piel; afección odontológica; ostoporosis y fracuras; trastornos neurológicos y psiquiátricos; aftas orales, falta de crecimiento en los niños, entre otras.

Los familiares de primer grado (hijos; hermanos y padres) y los de segundo grado (tíos; sobrinos; abuelos) de un paciente celíaco tienen más probabilidad de presentar la enfermedad.  Los pacientes que padecen Síndrome de Down; los que tienen enfermedades autoinmunes (hipotiroidismo autoinmune; psoriasis; S¡ògren; Artrits reumatoidea; diabetes mellitus tipo 1, hepatopatías autoinmunes, lupus; miastenia gravis; entre otras). Aquellos con diagnóstico de Síndrome de Intestino Irritable, pueden ser celíacos no diagnosticados.

A su vez se observó que los celíacos no tratados; tienen una mayor incidencia de tumores malignos y de enfermedades autoinmunes; anemia crónica; infertilidad inexplicada; retraso en el crecimiento, osteoporosis y fracturas; entre otras patologías.

La enfermedad se diagnostica realizando determinación de anticuerpos en sangre y según éstos puede requerirse de la realización de una biopsia del duodeno.  
El tratamiento del paciente celíaco es la dieta sin gluten de por vida; esto es sin trigo, avena, cebada y centeno o productos que los contengan. La nutricionista es de fundamental importancia en el poder cumplir con este tratamiento correctamente.

En el hospital Dr. Abel Zubizarreta disponemos de los medios para realizar las determinaciones de anticuerpos en sangre; la endoscopía digestiva alta para tomar biopsias; el estudio de las mismas; la consulta interdisciplinaria con las especialidades que se requieran según cada caso diagnosticado.  Desde el año 2009 funciona a mi cargo el consultorio de enfermedad celíaca donde se atienden a los pacientes con la enfermedad en conjunto con el servicio de alimentación.
Por Gladys L. Filo. Médica gastroenteróloga. Htal. Dr. Abel Zubizarreta.

La Aspirina, el ibuprofeno, el diclofenac, el meloxicam¸el piroxicam, entre otros; son denominados drogas antiinflamatorias no esteroideas. Estos fármacos se usan desde hace años por sus efectos antitérmicos, analgésicos y contra la inflamación. El problema es que su acción no es inocente para otros órganos y sistemas del organismo.

Estas drogas tienen  efectos sobre al aparato cardiovascular, sobre la función renal, sobre el metabolismo hepático, sobre la función plaquetaria y sobre la integridad del tubo digestivo. La mucosa del aparato digestivo que va desde la boca al ano puede verse lesionada por el uso de AINE.

Es ampliamente conocida la capacidad de estas drogas de generar aparición de úlceras en el estómago y en el duodeno;  pudiendo causar éstas hemorragia digestiva alta y la muerte. El  intestino delgado así como el grueso también pueden sufrir ulceraciones, estenosis y sangrado secundariamente el efecto dañino de los AINE.

Es importante  destacar que el efecto nocivo de estas drogas sobre el aparato digestivo no se evita administrando los AINE por una vía distinta de la oral. Esto es que a pesar de dar los fármacos por vía inyectable intramuscular o endovenosa, sublingual o por medio de supositorios; el efecto deletéreo de las drogas sobre el aparato digestivo se manifiesta igual.

Si bien los AINE son de venta libre; su consumo no debería ser "libre". Su acción depende de las dosis recibidas, del tiempo que son consumidas, del tipo de drogas (no son todas iguales)  de la edad del paciente que está medicado y de las demás enfermedades que posee ese paciente.

A mayor edad, mayor riesgo de lesiones en el tubo digestivo de ese paciente. Los enfermos con antecedentes  de úlcera o hemorragia digestiva; tienen más riesgo de tener sangrado. El uso de dos AINE juntos empeora también el riesgo, el empleo de drogas como corticoides o anticoagulantes junto al AINE también. El riesgo es más alto en enfermos con otras patologías  asociadas (diabetes, enfermedad cardiovascular; insuficiencia hepática, respiratoria  o renal).

¡RECORDAR! El consumo de AINE no está libre de riesgo nunca; siempre deben ser indicados por el médico y no ser automedicados. Debe emplearse la menor dosis posible; de drogas lo menos lesivas posible (como el ibuprofeno) y durante el menor tiempo posible. Evitarse los AINE mediante el empleo de otros fármacos como paracetamol que no tiene estas acciones agresivas sobre las mucosas gastrointestinales. ¡No deben recibirse si no son necesarias! Estos fármacos no ¨levantan el ánimo o dan energía¨ como muchas veces se cree popularmente.

No es necesario tener dolor o acidez antes de que el AINE dañe la mucosa gastroduodenal. Se sabe que los síntomas no se correlacionan con el daño que pueden producir.

Cuide su salud; ante cualquier duda consulte a su médico.

¿Qué preparación requiere?

La endoscopia digestiva alta (VEDA) es un examen que tiene como objetivo diagnosticar y tratar algunas de las enfermedades más comunes del sistema digestivo superior. La endoscopia también puede ser llamada de esofagogastroduodenoscopía, pues es un examen endoscópico que permite la visualización del interior del esófago, estómago y duodeno.

La endoscopia digestiva se hace con un aparato llamado de endoscopio, un largo y fino tubo flexible que posee una cámara en su extremidad, permitiendo que el interior de los órganos digestivos sean filmados. Los endoscopios actuales tienen alta definición de imagen y pueden filmar en HDTV.  El aparato también es capaz de aspirar e inyectar agua para limpiar secreciones que puedan dificultar la visualización directa de la mucosa del esófago, estómago o duodeno.

Para realizar dicho estudio debe permanecer en ayunas entre 4 a 6 hora para  que el proceso sea preciso y completo. Su endoscopista le dará indicaciones detalladas.

Usted debe informar a su médico si padece una enfermedad crónica ( Diabetes, Hipertensión, Asma, enfermedades cardíacas, Marcapasos, etc) Asimismo es informe los medicamentos que habitualmente consume (Aspirina, Anticoagulantes, Insulinas, Antihipertensivo). Adviértale, también si requiere antibiótico antes de someterse a procedimientos dentales ya que puede ser necesarios previamente a la VEDA.

¿Qué ocurre durante la VEDA?

La VEDA generalmente se tolera bien, se coloca un anestésico local en forma de spray o gel en la boca minutos previos al procedimiento.

La endoscopia digestiva no sirve solo para ver y filmar el interior del esófago, estómago y duodeno, también puede ser usada para realizar biopsias y tratamiento de algunos problemas, como úlceras o várices sangrantes. A través del endoscopio es posible introducir una serie de herramientas, como pinzas de biopsia, lazos, agujas, sondas para escleroterapia o electrocauterio, balón de dilatación, redes y cestas.

Si su médico lo considera conveniente puede indicarle alguna técnica anestésica administrada por un médico anestesiólogo con el objeto de brindar confort al paciente facilitar las maniobras del médico endoscopista y permitir una excelente tolerancia al estudio.

Existe una tasa muy baja de complicaciones. Una  muy infrecuente es la perforación o laceración de la pared del tubo digestivo lo que, en ocasiones, podría requerir cirugía.

El sitio de la biopsia puede sangrar, que pueden requerir tratamiento local o quirúrgico. Otros riesgos potenciales incluyen complicaciones cardíacas o respiratorias.

Por Gladys L. Filo. Médica gastroenteróloga. Htal. Dr. Abel Zubizarreta.

La úlcera péptica, o enfermedad ulcerosa péptica, es una lesión en forma de pèrdida de sustancia en la capa más superficial (denominada mucosa) que recubre el tubo digestivo. Cuando esta lesión se localiza en el estómago se denomina úlcera gástrica y cuando lo hace en la primera porción del intestino delgado se llama úlcera duodenal.
Es una enfermedad frecuente que afecta a aproximadamente el 5-10% de la población en algún momento de sus vidas.

¿POR QUÉ SE PRODUCE LA ÚLCERA PÉPTICA?
La existencia de una  producción excesiva de ácido clorhídrico (ácido que en condiciones normales produce el estómago para ayudar a hacer la digestión de los alimentos) es un factor importante en el origen de la úlcera péptica.
También es un factor importante para la aparición de úlcera,  la pérdida de la capacidad de defensa de la capa mucosa que la hace más sensible al ácido gástrico.
Hace ya unos años se ha demostrado que  un agente infeccioso bacteriano, denominado Helicobacter pylori, es una de las causas principales en el origen de la enfermedad ulcerosa péptica.
Esta bacteria infecta el estómago en una gran parte de la población mundial (aproximadamente al 50%), aunque ello no quiere decir que estas personas tengan molestias digestivas ni que tengan o vayan a tener úlcera péptica. Tan sólo un 10-20% de las personas infectadas desarrollarán a lo largo de su vida una úlcera péptica en el estómago y/o duodeno. El resto de las personas infectadas convivirán con esta infección a lo largo de su vida sin que les cause problemas. Factores (aún poco conocidos) dependientes del tipo de persona, junto con características propias de la bacteria, parecen ser los determinantes para que una persona infectada desarrolle o no una úlcera péptica. No se conoce aún con exactitud el modo de transmisión de la infección por Helicobacter pylori, por lo que no se recomienda a las personas infectadas tomar medidas especiales para evitar el contagio a otros.
Junto a la infección por Helicobacter pylori, el consumo antiinflamatorios no esteroideos (AINE), entre los que se incluye el ácido acetil salicílico (Aspirina®), son las causas principales de la enfermedad ulcerosa péptica. Estos medicamentos se emplean con mucha frecuencia para el tratamiento del dolor, la inflamación y la fiebre. Su eficacia para combatir estos problemas es alta; sin embargo, con relativa frecuencia producen efectos no deseados, siendo una de sus complicaciones más frecuentes el riesgo de desarrollar úlceras en el estómago (fundamentalmente) y/o en el duodeno.
El riesgo de desarrollar una úlcera péptica con el consumo de estos medicamentos no es igual para todas las personas. Los mayores de 60 años, aquellos con historia previa de enfermedad ulcerosa péptica, o los que padecen una enfermedad grave concomitante, los que utilizan medicamentos anticoagulantes y/o corticoides a dosis altas presentan un mayor riesgo de tener complicaciones digestivas con los AINE

¿QUÈ SÍNTOMAS PRODUCE LA ÚLCERA?
El síntoma más frecuente es la sensación de malestar en la zona central y superior del abdomen, en forma de “hambre dolorosa” o acidez de estómago, que calma con la toma de los alimentos y que  vuelve a aparecer unas horas después.      Otros síntomas menos frecuentes son las náuseas y los vómitos.
Independientemente de estos síntomas, las personas que tienen una úlcera péptica tienen el riesgo de que esta se complique. De más a menos frecuente, las  complicaciones principales son la hemorragia digestiva (producida cuando la úlcera es profunda y erosiona un vaso sanguíneo provocando una pérdida de sangre hacia el tubo digestivo), la perforación (cuando la lesión es tan profunda que rompe la pared  intestinal) y la estenosis (cicatriz que se produce en úlceras antiguas y que puede provocar una estrechez del intestino que dificulta el paso del alimento).

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA ULCERA PÉPTICA?
El diagnóstico de la lesión ulcerosa se sospecha mediante los síntomas que refiere el paciente. Se confirma con una endoscopia digestiva alta que permite tomar biopsias que en ocasiones son necesarias.
El diagnóstico de la causa que ha producido la úlcera péptica se hace, en el caso de la infección por H. pylori, mediante un análisis específico de muestras de aire espirado (prueba del aliento) o con biopsias gástricas. Si el paciente refiere consumo de fármacos antiinflamatorios no esteroideos o Aspirina® es muy  probable que estos medicamentos hayan sido los causantes de su mal.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO?
Cuidados generales y régimen de vida
La dieta en sí ni es un causante ni un agravante para la enfermedad. Sólo se recomienda a los pacientes con úlcera no tomar aquellos alimentos que a cada uno “le sienten mal”. Es recomendable no abusar del café, no fumar y no ingerir bebidas alcohólicas.
No deben tomar antiinfamatorios no esteroideos (AINE) ni Aspirina®.
El IBP (OMPERAZOL u otros como pantoprazol, esomeprazol, lanzoprazol) es el tratamiento con el que se logra la cicatrización ulcerosa con mayor efectividad que con otro tipo de drogas por ello son las que se emplean para tratar estas lesiones de primera elección.
Tratamiento de la úlcera asociada a la infección por H. pylori
En estos casos la curación de la úlcera se obtiene eliminando la bacteria H. pylori. Para ello pueden utilizarse diferentes tratamientos que combinan un IBP (OMPERAZOL u otro similar) y antibióticos
Tratamiento de la úlcera relacionada con el consumo de antiinflamatorios no esteroideos o Aspirina
En estos casos debe suspenderse el tratamiento con AINE/Aspirina® y para lograr la cicatrización
de la úlcera se emplea un IBP.